miércoles, 27 de febrero de 2013

Día 17- Simplicidad

Sin importar cuán majestuosa sea, a veces la naturaleza parece tan simple...

Hay momentos en que algo se detiene dentro de nosotros y, por mucho que nos hayamos alejado de la realidad, nos damos cuenta (o más bien presentimos) que los lagos, las montañas y los glaciares están también en nuestro interior, que pertenecemos a la tierra.

Ésta es la realidad, no los supermercados, ni las fábricas, ni el destructivo juego de trabajo y consumo (en el mejor de los casos) que nos hemos tomado tan en serio. La realidad es el viento, los pingüinos, el hermoso glaciar Perito Moreno que de alguna manera ha sobrevivido a nuestra inconsciencia y que hoy conocí: mi primer glaciar y con él la inspiración, la absoluta simplicidad.

El camino hacia el glaciar está lleno de lagos de un azul blanquecino (y ni domingo es), casi metálico. A cada vuelta nos esperaba una sorpresa: un lago más, montañas nevadas, nubes que casi puedes tocar y, al final, el Pepito.

Había oído tantas historias y visto tantas fotos que casi dudé que me impresionara (¡ilusa!) pero por poco me caigo de espaldas, por poco se me salen las lágrimas. Es uno de los lugares más lindos que he visto, está lleno de vida y es un escandaloso: cualquier hielito que cae desata un concierto de truenos y crujidos.

Lo mejor fue que tuve tiempo de subir y bajar por las pasarelas tomándome unas auto fotos horrendas ante las miradas de montones de franceses, pero también tuve tiempo de sentarme a verlo y nada más.

¡Mañana voy a caminar sobre él!



1 comentario:

  1. Gracias por compartir... Me ha encantado leerte... Mucha suerte en este viaje mágico.. :) Atte. Gaby Vaca

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