lunes, 11 de febrero de 2013

Día 1- El cajero automático

Anoche llegué a Buenos Aires después de un año de espera y estoy feliz a pesar de la mochila ROTA (sí, así como lo leen), los cajeros inservibles y la consecuente falta de dinero, la mujer que se desmayó en el camión, el hotel que sobrepasaba mi presupuesto y el hostel que sobrepasa mi capacidad de tolerancia al arrabal, los enchufes de tres clavijas, el rastudo espantoso que insiste en hablarme en no sé qué idioma, los mosquitos y, por supuesto, los imprevistos días festivos que me impiden resolver casi todas las anteriores.

"No sé con que fuerza me zafé de sus brazos" y el miedo no desapareció al tocar tierra como ilusamente había creído, es hasta ahora que descubro que el verdadero reto no fue el año de encuentros y desencuentros que recién dejé atrás, mi verdadero reto empieza hoy.

Merece una mención honorífica la puerta del cajero que se cerró misteriosamente tras de mí y, por supuesto, mi argentino favorito que se detuvo a liberarme (a patadas) de mi pecera urbana.

¡Qué viva Buenos Aires! Estos argentinos son mucho más amables y sencishitos de lo que dice su reputación :)

2 comentarios:

  1. yieeey soy el primer comentario de las aventuras de pez! que melolengo dia que tuviste jaja.

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  2. Fer!!, me eneteré ayer que te fuiste y no sabes el gusto que me da!!!
    te quiero mucho hermosa amiga mía de la vida, sí, de la vida mía!, mucha suerte en tus trajines sureños, ya regresarás pa contarnoslo todo!!!

    te quiero mucho Fer! :D

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